Desde este mirador privilegiado, cobran sentido las palabras de Miguel Torga: “No es un panorama lo que contemplan los ojos, es un exceso de naturaleza”. La Quinta das Escomoeiras se revela en sus bancales verdes, un pequeño paraíso a orillas del río Tâmega, rodeado de montes boscosos y de la serenidad rural del Minho.
Es un lugar donde se sienten los aromas de la tierra, de la parra y de la uva, donde los procesos de vinificación cobran vida y la esencia del terroir se expresa en cada paso. Las viñas y los frutales se cultivan sin herbicidas, siguiendo métodos biológicos que respetan plenamente el entorno natural.
El programa incluye un paseo de unos 2 km por la Quinta, visitando la viña, los establos con Julieta, la burra de Miranda, y Sereia, la yegua lusitana, la huerta biológica, el bosque y la ribera del Tâmega.
Después del recorrido, se realizará una visita comentada a la bodega, finalizando con una degustación de los vinos de la Quinta.
La Quinta das Escomoeiras es un secreto bien guardado que le encantará descubrir.